Hoy me gustaría hablar de un asunto que cotiadanamente vengo observando, las ganas de cambiar o modificar actitudes propias o de los demás. De mi observación se desprende que aplicamos mayor ímpetu e interés en modificar actitudes ajenas que en hacerlo con las propias.
Una vez constatado, y habiendo reflexionado bastante sobre ello, constato que tantas veces como hago el ejercicio tantas llego a la conclusión que es un gasto inútil de energias. Entiendo que para que se produzcan modificaciones es imprescindible la voluntad del afectado, de lo contrario, por mucha imposición que haya, a lo sumo se consigue un cambio transitorio, que en la primera ocasión posible se corrige para volver a la situación inicial sino más radicalizada. Por tanto opino que cuando lo intentamos, tanto de buenas maneras como impositivamente, hacemos un ejercicio inocuo de resultados nulos. Pero somos cabezotas y lo seguimos intentando, si volcaramos esa misma energía en modificar alguna actitud personal, que previamente hayamos constatado nos hace sentir mal, quizás consiguiríamos algún resultado. Aún así hará falta una buena dosis de constancia y otro tanto de paciencia. Creyendo positivo el intento, quizás sin conseguir resultado o distinto al esperado, animo a quien lo quiera intentar. Lo que encarecidamente ruego es que lo apliquemos en primera persona, más que nada por no desperdiciar tanto esfuerzo inútil.
jueves, 13 de agosto de 2009
miércoles, 22 de julio de 2009
Soledad o aislamiento
Tenemos una tendencia natural a confundir estos términos. Soledad es estar solo contigo mismo, aislamiento es sentirse solo(acompañado o no fisicamente).
Creo que estamos acostumbrados y hartos de sentirnos solos (aislamiento) y por contra muy poco acostumbrados a estar solos con nostros mismos (soledad). De la misma manera creo que es conveniente, mucho diría, aprender a estar solos, conviviendo con nuestro ser, recordando la multitud de sabiduría que tenemos y anadiendo la experiencia que con las viviencias acumulamos. Se hace necesario este aprendizaje por la sencilla razón que cuando se está así nos sentimos complices con la inmensidad del universo, que es la única manera de no viciar nuestro pensamiento con apegos o enganches que nos lanza el entorno, siendo libres de verdad. Lo otro, el aislamiento, es un plato que comemos a diario, normalmente frío y en mala condición, que nos aburre o como mucho nos ofrece multitud de escapatorias falsas.
Cada vez que nos relacionamos apartándonos de nuestro ser somos un juguete en manos de una sociedad que nos limita, que no nos permite coger nuestra libertad y hacer lo que nos venga en gana, somos unas marionetas dirigidas y manipuladas, hemos de conseguir evitarlo, sin miedo a esa mal llamada soledad que no es tal. Algunas veces conseguimos fusionar la relación y nuestra alma, ser y sentirnos libres en la relación y vivirla con autenticidad, si ocurre hay que aprovecharlo, y además procurar convertirlo en rutina.
Si sabemos estar solos habremos superado nuestra dependencia de cosas y personas, ya no podrán dirigirnos, iremos donde y cuando queramos. El premio es muy grande y el esfuerzo lo merece, así que ánimo.
Creo que estamos acostumbrados y hartos de sentirnos solos (aislamiento) y por contra muy poco acostumbrados a estar solos con nostros mismos (soledad). De la misma manera creo que es conveniente, mucho diría, aprender a estar solos, conviviendo con nuestro ser, recordando la multitud de sabiduría que tenemos y anadiendo la experiencia que con las viviencias acumulamos. Se hace necesario este aprendizaje por la sencilla razón que cuando se está así nos sentimos complices con la inmensidad del universo, que es la única manera de no viciar nuestro pensamiento con apegos o enganches que nos lanza el entorno, siendo libres de verdad. Lo otro, el aislamiento, es un plato que comemos a diario, normalmente frío y en mala condición, que nos aburre o como mucho nos ofrece multitud de escapatorias falsas.
Cada vez que nos relacionamos apartándonos de nuestro ser somos un juguete en manos de una sociedad que nos limita, que no nos permite coger nuestra libertad y hacer lo que nos venga en gana, somos unas marionetas dirigidas y manipuladas, hemos de conseguir evitarlo, sin miedo a esa mal llamada soledad que no es tal. Algunas veces conseguimos fusionar la relación y nuestra alma, ser y sentirnos libres en la relación y vivirla con autenticidad, si ocurre hay que aprovecharlo, y además procurar convertirlo en rutina.
Si sabemos estar solos habremos superado nuestra dependencia de cosas y personas, ya no podrán dirigirnos, iremos donde y cuando queramos. El premio es muy grande y el esfuerzo lo merece, así que ánimo.
miércoles, 15 de julio de 2009
Los ideales.
Aparte de un vieja marca de tabaco los ideales son un mecanismo para poner en marcha el motor de nuestra ilusión. Son los que nos permiten mostrar emociones con despreocupación, hacen que nos sintamos poderosos y capaces de cambiar cualquier cosa, por difícil que parezca. Son una mezcla de combustible que explosiona con avidez. Imprescindibles para mantenernos cuerdos ante tanta estupidez como nos rodea.
Pero mal llevados se vuelven perniciosos, nos enganchan haciéndonos sufrir, consiguen que perdamos el control, cosa que no siempre está mal pero que conviene no llevar a extremos. Por ello conviene revisarlos y adecuarlos constantemente. La relación que tenemos con personas y cosas nos lleva a conflictos y solo si nos serenamos somos capaces de resolverlos adecuadamente, por tanto ni pueden ni deben ser inamovibles, ni estrictos, ni tan siquiera constantes. Hay que reflexionar sobre ellos, mantenerlos cuando creamos que nos sirven y modificarlos cuando se convierten en un agobio. No vale tampoco tirarlos, o esconderlos, a la primera de cambio, por comodidad o desidia, sino más bien cuando hayamos experimentado suficientemente y, tras la pertinente reflexión, concluyamos modificarlos.
No los olvideis pero tampoco los mantengais contra viento y marea, son manejables como la vida misma. Sirven para experiementar y eso es mucho.
Pero mal llevados se vuelven perniciosos, nos enganchan haciéndonos sufrir, consiguen que perdamos el control, cosa que no siempre está mal pero que conviene no llevar a extremos. Por ello conviene revisarlos y adecuarlos constantemente. La relación que tenemos con personas y cosas nos lleva a conflictos y solo si nos serenamos somos capaces de resolverlos adecuadamente, por tanto ni pueden ni deben ser inamovibles, ni estrictos, ni tan siquiera constantes. Hay que reflexionar sobre ellos, mantenerlos cuando creamos que nos sirven y modificarlos cuando se convierten en un agobio. No vale tampoco tirarlos, o esconderlos, a la primera de cambio, por comodidad o desidia, sino más bien cuando hayamos experimentado suficientemente y, tras la pertinente reflexión, concluyamos modificarlos.
No los olvideis pero tampoco los mantengais contra viento y marea, son manejables como la vida misma. Sirven para experiementar y eso es mucho.
martes, 14 de julio de 2009
Sobre la confianza
La confianza, tanto si se tiene como si no, sólo es en nosotros. Todo lo demás son excusas que nos buscamos para no declararnos culpables.
Confiar en nuestras posibilidades nos hace fuertes, sensatos. Si la confianza la basamos en una emoción llegará un momento en que se desinflará, porque la emoción se diluirá o remitirá, es entonces cuando debemos recapacitar sobre nuestra confianza, y con ello sobre las posibilidades, y asumír que si ya no nos vemos con fuerza renunciar solo supone un beneficio. Porqué mantener el reto?, para sufrir?, vaya tonteria.
Si la confianza se basa en instinto que dure mientras éste nos mantenga la fuerza intacta, si no mejor una buena retirada que una mala derrota.
Si la tenemos porque la hemos razonado hay que llegar al límite, la razón, aunque en ocasiones engañe, llegará un momento en que nos invite a renunciar, es capaz de ver la imposibilidad a poco que le demos margen.
Si por contra confiamos porque sentimos entonces no renunciemos jamás. Miremos tantas veces como haga falta a nuestro fuero interno, sintamos y volvamos a sentir, mientras el sentimiento esté, adelante. Si en algún momento dejáramos de sentirlo es cuando deberemos renunciar, pero aún así seguro que nuestro sentimiento nos habrá dado alternativas.
Por ello no mas excusas, si confiamos, confiamos, y si no, reconozcamos que nos falla "nuestra" confianza. ( No el mundo, las personas, la vida, en todo caso NOSOTROS)
Confiar en nuestras posibilidades nos hace fuertes, sensatos. Si la confianza la basamos en una emoción llegará un momento en que se desinflará, porque la emoción se diluirá o remitirá, es entonces cuando debemos recapacitar sobre nuestra confianza, y con ello sobre las posibilidades, y asumír que si ya no nos vemos con fuerza renunciar solo supone un beneficio. Porqué mantener el reto?, para sufrir?, vaya tonteria.
Si la confianza se basa en instinto que dure mientras éste nos mantenga la fuerza intacta, si no mejor una buena retirada que una mala derrota.
Si la tenemos porque la hemos razonado hay que llegar al límite, la razón, aunque en ocasiones engañe, llegará un momento en que nos invite a renunciar, es capaz de ver la imposibilidad a poco que le demos margen.
Si por contra confiamos porque sentimos entonces no renunciemos jamás. Miremos tantas veces como haga falta a nuestro fuero interno, sintamos y volvamos a sentir, mientras el sentimiento esté, adelante. Si en algún momento dejáramos de sentirlo es cuando deberemos renunciar, pero aún así seguro que nuestro sentimiento nos habrá dado alternativas.
Por ello no mas excusas, si confiamos, confiamos, y si no, reconozcamos que nos falla "nuestra" confianza. ( No el mundo, las personas, la vida, en todo caso NOSOTROS)
jueves, 9 de julio de 2009
sobre los apegos.
Los apegos no pasan de ser rutinas o costumbres adquiridas, algunos son tan simples como fumar o beber, como ver fútbol o engancharte a un programa del corazón. No son ni buenos ni malos son simplemente apegos.
¿Cúal es el problema entonces?. Ninguno, si cualquiera de ellos no te obliga, nada que hagas con tu libre voluntad puede ser malo. Lo perjudicial es creer que lo tenemos bajo control y que no nos afecta. Hay que hacer unas mínimas pruebas de voluntad, si no lo dejamos o lo pasamos tan mal que volvemos a engancharnos hay, como mínimo, que asumirlos.
Si quieres tener un apego, o cien, eres libre nadie, a no ser que no puedas permitírtelos, va a privarte de ellos, pero cuidado si no dependen de tí en exclusiva entonces lo pasarás mal.
Hay apegos a personas, trabajo o experiencias, que dependen de tí y de otros, eso sí que es un mal rollo, porque si los otros te fallan tú quedas cojo. El problema es tuyo y de nadie más.
Por tanto si descubres, como a mí me pasa, que tienes alguno que no depende solo tí hay que buscar solución. Porque te puede agobiar hasta el extremo, lo sufres y te condenas, hay que pasar por un periodo de "desintoxicación"(algunos son tan duros como los que nos cuentan que se pasa con la droga), son duros, extremadamente duros, y si no te pones con toda conciencia la pifias seguro.
Por eso desde aquí doy (y me doy) ánimos para superarlos. No permitaís bajo ningún concepto que algún apego os enganche, trae consigo sufrimiento, hasta dolor, miedo (paralizante) y si por casualidad estais en ello, no os deis por vencidos jamás. Es mucho mejor llorar mil veces que pasar por la vida dependiendo, porque eso destruye por dentro y es mucho peor.
¿Cúal es el problema entonces?. Ninguno, si cualquiera de ellos no te obliga, nada que hagas con tu libre voluntad puede ser malo. Lo perjudicial es creer que lo tenemos bajo control y que no nos afecta. Hay que hacer unas mínimas pruebas de voluntad, si no lo dejamos o lo pasamos tan mal que volvemos a engancharnos hay, como mínimo, que asumirlos.
Si quieres tener un apego, o cien, eres libre nadie, a no ser que no puedas permitírtelos, va a privarte de ellos, pero cuidado si no dependen de tí en exclusiva entonces lo pasarás mal.
Hay apegos a personas, trabajo o experiencias, que dependen de tí y de otros, eso sí que es un mal rollo, porque si los otros te fallan tú quedas cojo. El problema es tuyo y de nadie más.
Por tanto si descubres, como a mí me pasa, que tienes alguno que no depende solo tí hay que buscar solución. Porque te puede agobiar hasta el extremo, lo sufres y te condenas, hay que pasar por un periodo de "desintoxicación"(algunos son tan duros como los que nos cuentan que se pasa con la droga), son duros, extremadamente duros, y si no te pones con toda conciencia la pifias seguro.
Por eso desde aquí doy (y me doy) ánimos para superarlos. No permitaís bajo ningún concepto que algún apego os enganche, trae consigo sufrimiento, hasta dolor, miedo (paralizante) y si por casualidad estais en ello, no os deis por vencidos jamás. Es mucho mejor llorar mil veces que pasar por la vida dependiendo, porque eso destruye por dentro y es mucho peor.
miércoles, 8 de julio de 2009
Un universo particular.
Hay estudios científicos que afirman que las personas, una vez cubiertas las necesidades básicas(alimentación y techo), buscamos la llamada "felicidad" a través de variadas experiencias. Con el dinero nose arregla todo (si bien no acostumbra a molestar) pero los baremos, en función de cada persona, varían.
Cuando nosotros o alguien próximo encuentra uno de esos baremos, experiencias o proyectos ilusionantes, acostumbra a anteponerlo a casi todo lo demás. Dicho esto habrá que convenir que la vida siendo sencilla no es fácil, sobretodo si para que funcione no depende exclusivamente de uno. Si depende de uno mismo se pueden hacer arreglos, más o menos brillantes y duraderos, pero arreglos a la postre, pero si intervienen más personas la cosa se complica. Entonces tener cintura (flexibilidad) es bueno, si se es capaz de encajar sin rigideces el aguante es mucho mayor, pero cuando entra en juego el ego( no confundir con el egocentrismo) las posibilidades se reducen drásticamente.
Es bonito, incluso hasta maravilloso, compartir y vibrar con las vivencias de cualquier humano. Las relaciones son fluidas hasta que alguno ni comparte ni vibra las bondades de la experiencia, entonces un dolor de corazón y cabeza se adueña de uno u otro y convierte la felicidad en dolor. Llega un momento en que ya no se resiste más y se decide tomar el camino de enmedio, siempre doloroso aunque se intente minimizar su efecto, dejando en suspenso la buena relación existente.
Mala suerte piensas mientras arrastras la desilusión (a veces compartida con la otra persona) y vuelves a iniciar la busqueda ¿indefinida? de la felicidad. Siempre queda un poco de esperanza (sin ella sería insoportable) pero el alma se va llenando de cicatrices que nos vuelven más rígidos y solo el universo puede restituir la ilusión.
Los universos particulares en ocasiones se comparten con el universo global pero el puñetero libre albedrío los va haciendo y deshaciendo a su antojo. Debe ser una de las leyes universales.
Cuando nosotros o alguien próximo encuentra uno de esos baremos, experiencias o proyectos ilusionantes, acostumbra a anteponerlo a casi todo lo demás. Dicho esto habrá que convenir que la vida siendo sencilla no es fácil, sobretodo si para que funcione no depende exclusivamente de uno. Si depende de uno mismo se pueden hacer arreglos, más o menos brillantes y duraderos, pero arreglos a la postre, pero si intervienen más personas la cosa se complica. Entonces tener cintura (flexibilidad) es bueno, si se es capaz de encajar sin rigideces el aguante es mucho mayor, pero cuando entra en juego el ego( no confundir con el egocentrismo) las posibilidades se reducen drásticamente.
Es bonito, incluso hasta maravilloso, compartir y vibrar con las vivencias de cualquier humano. Las relaciones son fluidas hasta que alguno ni comparte ni vibra las bondades de la experiencia, entonces un dolor de corazón y cabeza se adueña de uno u otro y convierte la felicidad en dolor. Llega un momento en que ya no se resiste más y se decide tomar el camino de enmedio, siempre doloroso aunque se intente minimizar su efecto, dejando en suspenso la buena relación existente.
Mala suerte piensas mientras arrastras la desilusión (a veces compartida con la otra persona) y vuelves a iniciar la busqueda ¿indefinida? de la felicidad. Siempre queda un poco de esperanza (sin ella sería insoportable) pero el alma se va llenando de cicatrices que nos vuelven más rígidos y solo el universo puede restituir la ilusión.
Los universos particulares en ocasiones se comparten con el universo global pero el puñetero libre albedrío los va haciendo y deshaciendo a su antojo. Debe ser una de las leyes universales.
martes, 7 de julio de 2009
De la independencia personal
Llevo tiempo observando como nos referimos a la independencia (libertad personal) como algo insustitible frente a cualquier tipo de relación. Las técnicas de crecimiento personal (terapias de cualquier tipo) explican que es fundamental para que la persona se sienta realizada plenamente.
Pero también llevo largo tiempo observando que esta "libertad" nos hace entrar en conflicto con las relaciones de todo tipo que tenemos(humanas, laborales, ciudadanas). Con respecto a las de ciudadanía y laborales queda claro que hay una moneda de intercambio (euros) que es la que hace de medida, si cobras adecuadamente debes trabajar un poco más de lo deseado o tragar con algunos "incovenientes" con los superiores y además el estado te cobra "adecuadamente" por la obtención de tal beneficio. Como sea que no hay manera de modificarlo lo soportamos lo mejor que podemos y tragamos (poco más se puede o sabemos hacer).
En cuanto a las relaciones humanas la medida tiene otros baremos (también los euros van en el paquete) que debemos valorar, y lo hacemos consciente o incosncientemente.
Muchas veces (demasiadas según mi opinión) la teoría de la individualidad (libertad personal) choca con la realidad, pues si bien es cierto que la mayoría estamos de acuerdo en que cada uno debe seguir sus deseos, vocaciones o ilusiones, también lo es que en convivencia hay que hacer concesiones. Ahí es donde encuentro que los baremos han ido a la baja, cada vez conocemos a un mayor número de gente que pone el listón tan alto que es infranqueable. Consecuencia ruptura, tanto de parejas como "amistades" o como queramos llamar a la relación humana.
Por ello propongo hacer una reflexión (cada cual a su manera) sobre la teoría aplicada. La mía personal es que o aflojamos o vamos a quedar libres en todos los sentidos. A saber podremos hacer cuanto nos plazca pero más solos que la una, o bien tendremos compañía pero con una sensación de libertad coartada, para eso solo conozco una palabra (y acción) aceptación. Seamos consecuentes, o asimilamos sin reproches o rompemos, no hacerlo conlleva malestar.
Evidentemente los límites debe ponerlos cada uno porque si malo es estar solo, la compañía (en según que condiciones) puede ser peor.
Pero también llevo largo tiempo observando que esta "libertad" nos hace entrar en conflicto con las relaciones de todo tipo que tenemos(humanas, laborales, ciudadanas). Con respecto a las de ciudadanía y laborales queda claro que hay una moneda de intercambio (euros) que es la que hace de medida, si cobras adecuadamente debes trabajar un poco más de lo deseado o tragar con algunos "incovenientes" con los superiores y además el estado te cobra "adecuadamente" por la obtención de tal beneficio. Como sea que no hay manera de modificarlo lo soportamos lo mejor que podemos y tragamos (poco más se puede o sabemos hacer).
En cuanto a las relaciones humanas la medida tiene otros baremos (también los euros van en el paquete) que debemos valorar, y lo hacemos consciente o incosncientemente.
Muchas veces (demasiadas según mi opinión) la teoría de la individualidad (libertad personal) choca con la realidad, pues si bien es cierto que la mayoría estamos de acuerdo en que cada uno debe seguir sus deseos, vocaciones o ilusiones, también lo es que en convivencia hay que hacer concesiones. Ahí es donde encuentro que los baremos han ido a la baja, cada vez conocemos a un mayor número de gente que pone el listón tan alto que es infranqueable. Consecuencia ruptura, tanto de parejas como "amistades" o como queramos llamar a la relación humana.
Por ello propongo hacer una reflexión (cada cual a su manera) sobre la teoría aplicada. La mía personal es que o aflojamos o vamos a quedar libres en todos los sentidos. A saber podremos hacer cuanto nos plazca pero más solos que la una, o bien tendremos compañía pero con una sensación de libertad coartada, para eso solo conozco una palabra (y acción) aceptación. Seamos consecuentes, o asimilamos sin reproches o rompemos, no hacerlo conlleva malestar.
Evidentemente los límites debe ponerlos cada uno porque si malo es estar solo, la compañía (en según que condiciones) puede ser peor.
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