Llevo tiempo observando como nos referimos a la independencia (libertad personal) como algo insustitible frente a cualquier tipo de relación. Las técnicas de crecimiento personal (terapias de cualquier tipo) explican que es fundamental para que la persona se sienta realizada plenamente.
Pero también llevo largo tiempo observando que esta "libertad" nos hace entrar en conflicto con las relaciones de todo tipo que tenemos(humanas, laborales, ciudadanas). Con respecto a las de ciudadanía y laborales queda claro que hay una moneda de intercambio (euros) que es la que hace de medida, si cobras adecuadamente debes trabajar un poco más de lo deseado o tragar con algunos "incovenientes" con los superiores y además el estado te cobra "adecuadamente" por la obtención de tal beneficio. Como sea que no hay manera de modificarlo lo soportamos lo mejor que podemos y tragamos (poco más se puede o sabemos hacer).
En cuanto a las relaciones humanas la medida tiene otros baremos (también los euros van en el paquete) que debemos valorar, y lo hacemos consciente o incosncientemente.
Muchas veces (demasiadas según mi opinión) la teoría de la individualidad (libertad personal) choca con la realidad, pues si bien es cierto que la mayoría estamos de acuerdo en que cada uno debe seguir sus deseos, vocaciones o ilusiones, también lo es que en convivencia hay que hacer concesiones. Ahí es donde encuentro que los baremos han ido a la baja, cada vez conocemos a un mayor número de gente que pone el listón tan alto que es infranqueable. Consecuencia ruptura, tanto de parejas como "amistades" o como queramos llamar a la relación humana.
Por ello propongo hacer una reflexión (cada cual a su manera) sobre la teoría aplicada. La mía personal es que o aflojamos o vamos a quedar libres en todos los sentidos. A saber podremos hacer cuanto nos plazca pero más solos que la una, o bien tendremos compañía pero con una sensación de libertad coartada, para eso solo conozco una palabra (y acción) aceptación. Seamos consecuentes, o asimilamos sin reproches o rompemos, no hacerlo conlleva malestar.
Evidentemente los límites debe ponerlos cada uno porque si malo es estar solo, la compañía (en según que condiciones) puede ser peor.
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